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Reportajes


Moviembre 2000

Rodolfo García

"Soy partidario de las zapadas"


Rodolfo García fue el baterista de dos grupos fundamentales en la historia del rock argentino: Almendra y Aquelarre. El músico habló, sobre aquellos y estos tiempos.



"Ibas en cana varias veces a la semana"


¿Cómo comenzó tu atracción hacia la música?.

Desde chico, mi viejo fue músico amateur y en casa se escuchaba mucha música. Era la época de las orquestas en vivo en los clubes y bailes, había de tango, jazz. Mientras los demás pibes de mi edad corrían de acá para allá, yo me instalaba delante del escenario y miraba todo los detalles porque me fascinaba eso.

Cuando empecé, tocaba acordeón a piano, pero con la aparición del rock me volqué a la batería. Arranqué comprándome sólo un tambor, usado, viejo y practicaba con tapas de cacerolas.


¿Cúal era el clima de esos primeros tiempos del rock nacional?.

Ibas en cana varias veces a la semana por el hecho de tener el pelo largo, los tacheros no te paraban en la calle, en algunos bares no te atendían, en los recitales caía la policía de improviso y se llevaba a la gente detenida. Salías de tú casa con la certeza de que esa noche dormías afuera, en el calabozo. Pero esa persecución te daba polenta para seguir.


¿Qué recuerdos tenés de los comienzos de Almendra?.

Al principio, no poseíamos equipos para grabar, los que teníamos eran de audio, en vez de conectarle una bandeja gira disco le conectábamos las guitarras. Nuestro productor de entonces (Ricardo Kleiman) era amigo de la persona que trajo al país a un grupo inglés llamado The Tremeloes, cuando éstos se fueron ese empresario les compró sus equipos. Kleiman pidió prestado esos equipamientos y así grabamos nuestro primer simple "El tema de Pototo" y "El mundo entre las manos" (editado en noviembre de 1968), sino no teníamos como.


¿Cómo se elaboraban los temas dentro del grupo?.

No existía una formula, a veces una canción nacía muy cruda y había que trabajarla mucho, nos gustaba que las melodías tuvieran cambios de ritmos, climas diferentes. Otras veces el tema llegaba más entero, por ejemplo: "Muchacha ojos de papel" vino casi armado, lo que le sumamos fue el arreglo vocal que surgió casi en el mismo momento en que Luis (Alberto Spinetta) nos lo enseñaba, ahí empezamos a improvisar voces que fueron las que quedaron.


A 31 años de su edición, el primer disco de Almendra es considerado por muchos el mejor del rock argentino, ¿ cuál es para vos, el motivo de esa vigencia?.

Es como decía Perón: "no es que nosotros hayamos sido tan buenos, sino que los que nos sucedieron fueron peores". El recambio que veo en otros géneros no sucede en el rock. En el tango hubo una gran renovación de intérpretes, se murió Astor Piazzolla, pero surgieron personas como Rodolfo Mederos, Dino Saluzzi. Mientras tanto en el rock las figuras más importantes siguen siendo Luis Alberto Spinetta y Charly García, tipos que tienen alrededor de 50 años, para ellos no hay recambio.

La música que se escucha por la radio deja bastante que desear, está dominada por un criterio marketinero y no artístico. En los últimos años es más fácil estudiar música a partir de métodos de video, clínicas musicales. Técnicamente, los instrumentistas evolucionaron mucho pero no tanto desde el punto de vista creativo. Por eso no surgió algo tan importante como ese disco. Aunque en su momento no le dimos ese valor, de haberlo hecho nos hubiese empujado a repetir la formula para el segundo LP y ese trabajo, casi que parece de otro grupo.


¿Porqué no es tan recordado el segundo disco del grupo?.

No tuvimos tiempo de difundir ese material porque el grupo se separó, no pudimos tocarlo, salir de gira, apoyarlo, como sí pasó con el primero. Igual me parece un disco bárbaro, con distintas características al anterior. Lo que lamenté es que no hayamos tenido la oportunidad de desarrollar es nueva etapa del grupo que era más dura.


¿Cómo se originó Aquelarre?.

Cuando se separó el grupo, con Emilio (Del Guercio, bajista de Almendra) hablamos de la posibilidad de formar una nueva banda. Convocamos a Héctor Starc (guitarra) y a Hugo Gonzalez Neira (teclados) y empezamos a armar temas. Al principio buscamos de incorporar músicos que tocaran instrumentos de viento, pero los pocos que lo hacían bien tenían mucho laburo (acompañaban a cantantes o eran sesionistas de grabación) y no estaban disponibles para dedicarles tiempo al grupo. No apareció la gente adecuada, cuando se presentó la oportunidad de grabar lo hicimos como cuarteto y así quedamos.


¿Cuál es tu opinión de los discos que hicieron?.

El primero (Aquelarre) y el segundo (Candiles) es como si fueran un solo trabajo. Cuando empezamos a ensayar no preparamos los temas en función de un LP, sino en vista a las actuaciones en vivo, necesitábamos un repertorio para tocar en los conciertos y armamos temas para una hora y media de show. En el momento que surgió la posibilidad de grabar lo hicimos, se editó el disco y nos dimos cuenta que teníamos material para otro. Al mes entramos devuelta a estudios a registrar el segundo. El concepto de ambos es muy parecido y los considero increíbles.

El tercer disco (Brumas) está mas producido, hay otro equilibrio podíamos hacer un tema recontra eléctrico y otro acústico. Allí está "Silencio Marginal", uno de los temas que más prendió en el público. Cuando se editó el último trabajo (Siesta) el grupo ya no estaba en el país y no lo pudimos apoyar difundiéndolo.


En las crónicas de la época se remarcaba el carácter profesional de Aquelarre, casi como dando a entender que esa cualidad era sólo de ustedes.

El ambiente de la música era de mucho divague y delirio. Por ejemplo: un conjunto armaba un recital y siempre subía al escenario algún músico amigo de la banda a tocar, eso pasaba siempre, era bien visto, pero todo terminaba en un caos. Yo soy partidario de las zapadas, de que se junten los músicos, aunque una cosa es eso y otra cuando hacés un espectáculo. De nada sirve que ensayes todos los días, busques todos los detalles, si después va a estar sujeto al delirio de porque cayó un amigo le digas: "subí y tocá un solo en tal parte". Eso en Aquelarre lo veíamos como algo que no aportaba nada al grupo ni a la gente. Tampoco nos interesaba como especulación, a veces en los conciertos se invitan a otros músicos para sumarle atractivos, nosotros pensábamos que lo atractivo tenía que ser el grupo.


¿Cómo surgió el proyecto de viajar a España?.

El circuito de trabajo era muy cerrado: se armaba un disco, se lo editaba, se lo presentaba en Buenos Aires y en algunos lugares del interior, devuelta nos poníamos a trabajar en el disco siguiente y a hacer la misma rutina, no había algo más allá de eso en el área local.

Nosotros organizábamos nuestros propios conciertos, un día hicimos números y descubrimos que realizar un recital (entre luces, sonido, alquiler de la sala, publicidad) costaba igual que los pasajes y el traslado de los equipos a Europa, nos pareció un gran desafio, decidimos ir a España y empezamos a trabajar para eso. Viajamos en avión y mandamos los equipos por barco. Los quince días que tardaron en llegar los usamos para hacer contactos. Cuando tuvimos los equipos ya habíamos arreglado nuestro debut en Barcelona, en un lugar muy importante llamado Zeleste.

Los grupos españoles cantaban en inglés, consideraban que hacerlo en castellano era grasa. Obtuvimos buenas críticas y repercución, actuamos en televisión (cosa que nunca ocurrió en Argentina), en un programa dedicado por completo a nosotros. No acordamos con las discográficas españolas para grabar un disco, pero registramos un tema ("Mágico y natural") para una recopilación de rock español. La experiencia fue muy positiva, en los grupos de allá dejamos una marca.


¿En España se produjo la separación?.

Sí, la convivencia de dos años que tuvimos generó un gran desgaste. Acá nos juntábamos todos los días a tocar, pero después cada uno tenía su vida. Allá estábamos todo el tiempo juntos, por un lado fue fenómeno, por el otro aceleró ciertas diferencias. Decidimos que lo mejor era parar el grupo, separarnos y despedirnos ante el público en Buenos Aires. Así lo hicimos en el Luna Park el 15 de diciembre de 1977. Hugo González Neira se quedó en España porque su mujer esperaba un hijo, fue reemplazado en esa ocasión por Carlos Cutaia (ex-tecladista de Pescado Rabioso).


Luego formaste Tantor.

Así es, en España habíamos hablado con Héctor (Starc, guitarrista de Aquelarre) de cómo seguir. Nos gustaba la idea de hacer un grupo donde pudiésemos desarrollarnos instrumentalmente. Se unió al proyecto Machi Rufino (ex-bajista de Invisible). Queríamos ser un cuarteto pero ante los inconvenientes para conseguir un tecladista fijo decidimos ser un trío y tocar siempre con un tecladista invitado. En el primer disco del grupo, editado en 1979 participan Leo Sujatovich y Lito Vitale.

Luego el grupo sufrió una interrupción por el alejamiento de Machi y porque yo me dediqué a la reunión de Almendra. Después de esta, retomamos a Tantor pero con algunos cambios entró Marcelo Torres en bajo y Babú Cerviño en teclados. Con esa formación grabamos el último disco "Mágico y Natural" que se editó en 1982. Al año siguiente nos separamos.


¿Cómo se gestó el regreso de Almendra en 1979 y que recuerdos tenés de ello?.

La idea surgió porque Alberto Ohanian (manager y apoderado de Spinetta en ese momento) empezó a dar manija a cerca de que bueno sería que se juntase Almendra, lo comentó con Luis y él me llamó por teléfono, luego llamamos a Emilio (Del Guercio, bajista del grupo) y a Edelmiro Molinari (guitarrista de Almendra) que vivía en EEUU, cuando volvió nos pusimos a ensayar y así sucedió.

En esa época el panorama musical era un desastre, estaba todo muerto, no había espectáculos masivos por la situación política del momento. La gente tenía mucho temor, estaba muy metida en sus casas. La reunión fue como una inyección de vida, juntó a un par de generaciones.

Actuamos seis veces en el Estadio de Obras (diciembre de 1979), dos en el Buenos Aires Lawn Tenis e hicimos una gira por el interior del país. Además de todo eso la idea era grabar un disco con material nuevo. Luego de las actuaciones en las provincias paramos un poco, a fines de 1980 decidimos hacer el disco. Fuimos a EEUU, lo grabamos y a la vuelta presentamos "El Valle interior" con una gran gira nacional, tocamos en la mayor cantidad de lugares posibles, en muchos de ellos nunca se habían hecho conciertos de rock. Cuando terminó eso, como estaba previsto, nos separamos.


¿Cómo sucedió el retorno de Aquelarre en 1998?.

Yo fui uno de los directores de la "Exposición Rock Nacional 30 años", realizada en 1996. La muestra contaba con un escenario donde tocaban grupos, un día se me ocurrió llamar a mis ex-compinches de Tantor, hicimos un ensayito y tocamos, al público le gustó mucho, entonces hice lo mismo con Aquelarre, la muestra se llenó de gente para vernos tocar. Desde allí quedamos relacionados, nos juntábamos a tocar pero para nosotros. Empezamos a ensayar en mi casa, estuvimos dos años así, pero vimos que la banda sonaba grossa y dijimos: "hagámoslo". Realizamos los conciertos y los grabamos para editar un disco en vivo ("Corazones del lado del fuego"), que era una deuda que teníamos pendiente. Detrás de esos recitales no hubo un gran multimedio, ni una gran productora o discográfica, así y todo hicimos cuatro funciones en el Teatro Presidente Alvear y ,en 1999, cinco en el Teatro Maipo.


"El rock está supeditado a un criterio marketinero"


¿Porqué no tocaron temas nuevos?.

En los años '70 nuestro régimen de laburo era juntarnos a ensayar todos los días, en la última etapa eso fue imposible, cada cual tenía otras actividades. Ensayábamos una o dos veces por semana, ponerse a hacer material nuevo con ese ritmo de trabajo era encararlo de otra forma, no correspondía con la esencia del grupo. Nos pareció que lo mejor era tomar los temas más significativos de cada disco y tocar eso.


¿Qué opinas de la actualidad del rock argentino?.

En términos generales, el rock está supeditado a un criterio marketinero, por supuesto que hay excepciones, siguen estando: Spinetta, Charly, Los Redondos, Divididos. Creo que se debería volver a la esencia de trabajar en lo creativo, critico cuando se está tan pendiente de los rankings, las ventas.

También hubo un gran avance de las productoras y discográficas, ahora ofrecen cosas que antes no. Hoy un grupo graba en Los Angeles, mezcla en Nueva York y remasteriza en Miami, a cambio de eso al artista se le piden cosas y es difícil decir que no. Pero los músicos tienen algo de culpa en todo eso, no son inocentes.


En tus 32 años de carrera: ¿qué te dio la música y qué te quitó?.

La música me dio todo, creo que no me quitó nada, no tengo una buena posición económica ni nada que se le parezca pero tuve la satisfacción de ser y hacer siempre lo que quise.
También he tenido malos momentos, eso es parte de la vida, pero estoy muy contento de haber elegido este camino y todo lo que tengo es agradecimiento.


Nota: Gabriel Martín Cócaro
Editado originalmente por la revista NS/NC en Noviembre de 2000















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