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Reportajes


Septiembre de 2008

Claudio Gabis

"Descubrí la belleza de la vida gracias a la música"


Fue guitarrista de Manal, el mítico primer grupo blusero porteño y La Pesada del Rock and Roll.

Luego se fue a Brasil y tocó, entre otros, con Ney Matogrosso después partió a España donde reside actualmente. Durante su última visita a Buenos Aires Claudio Gabis rememoró, en una entrevista exclusiva, gran parte de su legendaria trayectoria.



"...a los dieciséis, diecisiete años, cuando yo empecé"


¿Qué importancia tuvo en tu formación musical la Biblioteca Lincoln?.

En aquél momento me interesaba todo el folklore afro - norteamericano: el folk, el country, el blues y descubrí un lugar donde tenían esa música ausente en las disquerías. Traía seis o siete discos cada vez que iba a pedir prestado entonces, me nutrí de todo un material que no era normal escuchar. Esto sucedió cronológicamente en el momento correcto, a los dieciséis, diecisiete años, cuando yo empecé.


A nivel informativo te destacabas del resto de los chicos de tu edad que no tenían acceso a ese material.

Sí, además leía varias revistas de música norteamericana que no tenían gran difusión aquí, una era "Down Beat" especializada en jazz, la otra era "Hit Parade" dedicada al pop y rock de la época. Empecé a informarme y lo rematé en el año 1967 en un viaje con mis padres a EEUU. En esa oportunidad, gracias a la información de las revistas, volví con cincuenta discos. Compré toda la obra de Bob Dylan y también cosas de Ravi Shankar, Donovan, Paul Butterfield Blues Band, Muddy Waters, BB King, Big Bill Broonzy, Robert Johnson, Country Joe and the Fish, Jefferson Airplane, Janis Joplin y alguna cosa de jazz fusión muy psicodélica como Charles Loyd Quartet. Eso me dió un punto de partida, efectivamente yo poseía discos que no tenía nadie más y tardarían unos años en ser editados aquí.


Tu primer conjunto fue "Bubblin Awe" autotitulados como "el primer grupo psicodélico argentino".

Ese grupo fue fantástico, lo formábamos con un baterista compañero mío del Colegio Nacional Buenos Aires, Daniel Armesto que cantaba, su primo en el bajo y un gran amigo mío, Emilio Kauderer, en los teclados que ahora es compositor de música de películas y vive en Los Angeles. Emilio fue el tipo con el cual empecé a hacer música, después formamos esa banda. Con respecto al título autoimpuesto, aunque después me dió vergüenza, creo que era verdad pero no éramos psicodélicos en cuanto al hecho de tocar una música inspirada por el uso de drogas pues éramos muy jóvenes todos y no tomábamos nada de esas cosas.


¿Tenés buenos recuerdos de ese primer grupo?.

Fue una época maravillosa, ensayábamos todas las tardes en la casa de Daniel, venían a vernos amigos, chicas, fundamental para que tuviera sentido ensayar (se ríe). A esa edad se tienen muchas ilusiones con lo que se hace y además estábamos participando de un movimiento a punto de florecer, era el año 1967. Yo estaba en el lugar que tenía que estar, en el momento en que tenía que estar y haciendo lo que tenía que hacer.


¿Cómo fue el debut de Manal?.

El recital lo organizó Jorge Alvarez (junto a Pedro Pujó responsable del sello independiente Mandioca y productor de Manal) dueño de la editorial vanguardista más importante de la época. El teatro se encontraba lleno con toda la "inteligencia porteña", entre el público estaban: Leopoldo Torre Nilsson, Martha Minujin, David Viñas, toda la gente del Instituto Di Tella, los Almendra (todavía no habían debutado) y Los Gatos (nos habían prestado los equipos). La situación sorprendió muchísimo a mis padres quienes por primera vez iban a verme tocar seriamente. Cuando terminanos subió al backstage, prácticamente llorando de la emoción, Luis Alberto (Spinetta) y nos dijo: "¿ustedes se dan cuenta lo que empezó hoy?". Siempre recuerdo esa fecha (12 de noviembre de 1968) como el punto de partida del rock nacional.


Fue un comienzo muy estimulante.

El lanzamiento de Manal se produjo a partir de la elite intelectual porteña. Lo interesante fue que el grupo llevó eso del centro al suburbio. El nexo lo hicimos nosotros, también Almendra, Los Gatos y otros grupos pero como Manal era especialmente duro e identificado con lo urbano fue, desde mi punto de vista, quien ligó el intelectualismo de la calle Corrientes con el club de barrio de La Matanza.


Manal actuó como un disparador para que pibes de los suburbios quisieran armar sus grupos y decir lo suyo.

Seguro porque el lenguaje de Manal era muy directo y las figuras de cada uno de nosotros representaba un arquetipo diferente de extracción social además, la música era muy potente y bailable.


"un sonido de la época, con un nivel de calidad y originalidad..."


¿Qué es lo que tiene el primer disco de Manal que a treinta y tres años de su lanzamiento sigue considerándoselo como una de las mejores obras del rock local?.

Es auténtico, de buena calidad, ocupó un lugar y desarrolló una forma de hacer música. Lo creado por nosotros en ese momento no tuvo una continuación suficientemente satisfactoria como para que las generaciones siguientes hubieran podido apagar eso, hacerlo caer en el olvido.

Ni siquiera ninguno de nosotros, ni Alejandro Medina, ni Javier Martínez ni yo hemos hecho nada superior en ese campo a lo hecho con Manal. Eso surgió como algo muy especial y único, de una importancia trascendental desde el punto de vista cultural. Si hablás de la música popular urbana de Buenos Aires de los años '68, '69, '70, de una pintura de una forma de ser, de cosas que pasaban aquí, con un sonido de la época, con un nivel de calidad y originalidad debés caer en Manal y en cuatro cosas más de ese momento.


¿Qué recordás de la grabación del primer disco?.

Veníamos ensayando hacía casi un año todos los días cinco, seis horas y teníamos todo muy aceitado. En el primer long play no hay ningún solo preparado, todos son improvisados. En general, yo los solos no los preparo los toco, eso me lleva en algunas ocasiones a grabarlos quince veces porque no me gusta ninguno.


¿Pensás que tanto vos, como Medina y Martínez tuvieron que pagar algún precio por ser pioneros?.

El precio más claro es que ninguno de nosotros, a pesar de haber tenido un éxito importante, quedó con la vida solucionada porque no estaba creado el show business del rock en esa época, si se ganó guita no la vimos. Aunque tenemos una satisfacción artística y personal por lo hecho pues sigue vigente en el aspecto material, ninguno de nosotros resolvió por el resto de su vida la sobrevivencia.


Algunas revistas de la época cuando los criticaban afirmaban que cantar blues en castellano era cómo cantar tangos en tailandés.

Todo el mundo decía: "hacer rock y blues en castellano es un delirio". Fue muy difícil hacérselo aceptar al medio, no al público quien fue el que lo sacramentó, era un prejuicio del medio, los músicos, las discográficas y los productores. Además, Manal era demasiado, muchos no entendían el estilo musical que hacíamos ni nuestro look y filosofía encima cantábamos en castellano y las letras eran raras, todo muy fuera de lo común. Sólo dos "locos" como Jorge Alvarez y Pedro Pujó podían apostar por gente como nosotros.


Mirándolo en retrospectiva, ¿el pasaje que hicieron de Mandioca al sello RCA lo juzgás como una decisión equivocada?.

Totalmente, sin ninguna duda.


¿En ese momento primó una cuestión económica o algún otro beneficio que Mandioca no les daba?.

El sello de Alvarez y Pujó prácticamente estaba fundido, nuestra relación con ellos se había deteriorado, no pagaban. RCA presionaba y no hubo forma de quedarnos. Aunque teníamos alguna esperanza de una mayor difusión pasamos a una companía donde no tenían idea de lo que éramos entonces quedamos huérfanos.


¿Por qué pensás que el segundo disco del grupo, El León, no obtuvo más reconocimiento?.

Básicamente porque el grupo estaba desarticulado, no existía entre nosotros el amor, la dedicación y la química que había en el primer trabajo.


Cuando ocurrió la ruptura de Manal fue un momento histórico donde también se separaron Los Gatos, Almendra e incluso Los Beatles.

Siempre digo: cuando se separaron Los Beatles fue como si hubieran autorizado a que todo lo demás se acabara.


¿Cómo fue tu experiencia en La Pesada del Rock and Roll?.

La Pesada fue un grupo extraordinario formado por gente de mucho talento. Billy Bond era un tipo de aspecto muy desalineado pero de enorme capacidad de trabajo y muy buen productor de estudio además estaban: el querido Jorge Pinchesvsky, Alejandro Medina, David Lebón, Kubero Díaz, Isa Portugheis, era un super grupo, trabajaba muchísimo. Nuestro marketing consistía en aparentar que todo era un caos pero la banda estaba super organizada.


¿Cómo era ser músico en el contexto violento de los años setenta, con la guerrilla urbana y la represión?.

Ahora hay una guerrilla urbana, la de los sin esperanza ni salida, la delincuencia mafiosa. En ese momento había un fondo proletario, una ideología de izquierda, hoy existe una ideología del "sálvese quien pueda" pero la violencia es muy fuerte todavía aquí. En esa época nuestro problema más serio era la violencia de Estado, la policía perseguía cualquier cosa que no fuera lo habitual además, estaba apoyada por el prejuicio de la gente en general. De cualquier manera, visto a la distancia, no nos pasó demasiado salvo unas cuantas noches en la comisaría.


¿Te satisfizo artísticamente la vuelta de Manal?.

Sí, aunque el momento ya no era el nuestro, empezaban los ochenta y con ellos una era musical totalmente diferente en la Argentina y en el mundo. La reunión tuvo una cierta importancia, sirvió para volver a estar presente además, un montón de gente tuvo la oportunidad de escucharnos. Fue una muy buena experiencia pero repetimos los mismos errores de conducta de siempre y tuvimos que terminarlo igual que la primera vez.


Mucha gente afirma que Javier Martínez es una persona complicada en las relaciones, ¿es tan así?. ¿Cómo es tu trato con él ahora?.

Hace muchos años que no tenemos relación. Javier es un tipo sumamente inteligente y sensible, merecería estar ocupando una mejor posición a todo nivel aquí. No es alguien fácil pero la disolución de Manal en los dos casos no fue por culpa de Javier, cada uno de nosotros aportó su granito de arena, siempre teniendo en cuenta lo muy difícil de una relación de por sí inestable por las características personales de cada uno de nosotros.


¿Qué opinás tanto del "retorno" de Manal en 1994 sin tu participación como del hecho de que Martínez utilice el nombre del grupo para sus proyectos con otros músicos?.

Bueno, ese retorno trucho fracasó porque Javier nunca terminó de asumir que Manal es el nombre de la asociación de Claudio Gabis, Alejandro Medina, Javier Martínez y punto nada más. Yo no puedo usar el nombre de Manal sólo para recordarle a la gente de donde vengo. Manal es el nombre de la unión de esas tres personas y sólo ellos, te lo garantizo después están a la vista los resultados a nivel musical y humano. El error de Javier y Alejandro fue utilizar ese nombre podrían haberse llamado de otra manera y poner "ex - manal" o cualquier otra cosa así porque tienen todo el derecho moral de aprovechar el nombre de Manal si lo necesitan. Sin embargo, yo traté de no hacerlo, sí lo hice musicalmente porque siempre me apoyé en la recreación de un montón de temas de Manal y de Javier que me parecen extraordinarios y me gustan seguir tocándolos pero Manal es cuando estamos los tres juntos.


Convocatoria fue un proyecto de dos discos en los cuales, junto a una selección de músicos, revisitaste varios clásicos del rock argentino. ¿Cuál es tu análisis sobre el?.

Me gusta mucho, está bien hecho tiene algunas cosas que son puntos altos de mi carrera además hay un intercambio con gente muy importante en España como Joaquín Sabina y Pedro Guerra. La reedición de los discos fue fantástica hecha con el trabajo de Rocambole y unas fotos maravillosas de Daniela Bottinelli. Los dos cds con todo el trabajo junto es como debió haber sido originalmente y no fue. El disco, para mí, realmente salió en el año 2000 cuando se editó de esa manera.


¿Qué reflexión podés hacer después de tantos años de estar transitando el camino de la música?.

He vivido muy bien, lo digo en términos generales, de lo que aprendí, viajé, amé, toqué. Si no hubiera sido por la música no me hubiera sucedido. Me gustan otras cosas espero, si la vida me sigue sonriendo, hacerlas pero el descubrimiento de la belleza y riqueza de la vida lo tuve gracias a la música. Fue absolutamente clave para mi desarrollo haber encontrado mi auténtica vocación.















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