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Especiales


Hamburgo 26 de febrero 2005

Pappo

Mis palabras por "El Carpo"

Lo conocí y compartí momentos con él en dos etapas muy disímiles de su vida. La primera durante los albores de los primeros Abuelos de la Nada, en una época en que su casa del barrio de Paternal era el paradero de algunos de los náufragos solitarios de guitarra de palo y cuadernito enroscado en el bolsillo de adentro de la campera, tipos raros desperdigados de la última Perla del Once (los que no teníamos casa) entre los que me encontraba. En la piecita musical que el Carpo tenía al fondo del largo patio de baldosas amarillas de su casa dormí algunas veces después de larguísimas noches de yiros por bares o en otras casas de conocidos.







    Su vieja a veces nos traía algo en bandeja para morfar, que podía ser desde un café con leche con pebetes de jamón y queso a una porción improvisada de huevos fritos con panceta y papas saltadas a la sartén con perejil para que picáramos; aunque nuestros intereses no era el morfí, como a todas las madres a su vieja le mataba que el Carpo no comiera; una señora muy callada y afable que aparecía y dejaba todo sobre una mesita al lado de una de las camas y se iba sin molestar, mientras nosotros seguíamos dándole recopados a lo que estábamos tocando, un tema que yo había hecho recientemente en lo de Tango allá en Caseros que se llamaba “Iluminado” (un tema en Rem9 (Dm9) o algo parecido -pero que estaba en Re- nunca me voy a olvidar, medio psicodélico-místico-progresivo melódico folkero y super-romántico que nada tenía que ver con el contexto de un blues tradicional, pero que sin embargo Pappo le daba ese carácter en cada cambio armónico con sus diabólicas escalas y estiradas de cuerda que lo realzaban como si los dos ya fuéramos una banda completa).

    Después cuando me lo encontraba por ahí, imitando a Edmundo Rivero (otra de las cualidades del Carpo) se me acercaba cantándomelo bien exagerado como si fuera un tango arrastrao “Por un carminiiiito borddeeado de erspuma .. sirntiendo a la luna ... me alumbra los pies” (que era la primer parte del texto de ese tema, que compuse con la guitarra que Tanguito me había comprado en Casa América y que por ser el único y el primero de mi autoría que gustaba a los amigos, lo cantaba seguido y ante cualquiera sin ningún rubor): Por aquél entonces recién andábamos por los 17, en el mundo de en frente sonaban las obras grandiosas de Hendrix, Cream y algunos otros degenerados geniales de la época que nos habían agrandado la vida en locura creativa y dimensión.












Creo que a Pappo lo conocí una noche por medio de Miguel Abuelo, aunque no estoy seguro. Èl no había estado nunca en la Perla y tampoco se había dejado ver por la zona de la Cueva de Pueyrredón. Era un tipo que prefería que lo visitaran en su guarida de Paternal , por que le encantaba estar rodeado de amigos barrieros.

    En esa época media difusa de nuestras vidas, el Carpo a pesar de no haber estudiado nunca con ningún maestro o método del instrumento, ya tenía un dominio autodidacto bastante avanzado como guitarrista y se entretenía tocando encima de lo que le presentaras o músicas que escuchábamos. Y aunque yo todavía era un virgazo en el arte de la composición, tenía sin embargo un buen caudal de acordes que estaba aprendiendo a combinar autodidácticamente, aprendidos fundamentalmente en la Perla de junar de cerca las cosas que tocaban Litto y Moris fundamentalmente. Esa imagen culinaria de la bandeja traida por la vieja de Pappo mientras tocábamos se me quedó “stand by” para siempre en la retina de la memoria, de pronto el Carpo había dejado de tocar y acercándose a uno de los platos levantó los huevos fritos con el tenedor que ya estaban fríos y plastificados dejándolos caer otra vez sobre el plato y sin probar bocado, me sentenció que “la comida era un impedimento masoquista para ser feliz, por que lo que necesitábamos en ese momento era un buen par de yeguas para disfrutar ;-)".

    Así era Pappo ya con 17, su espíritu libertario y barriobajero fue lo que atrajo a otros personajes músicos y curiosos de la bohemia de entonces a considerarlo uno de los mejores, por no decir el más talentoso guitarrista de Rhythm and Blues de la Argentina. Y aunque su carrera artística no haya tenido la continuidad, espectacularidad o punto de encaje como la de otros Iconos de la guitarra de la escena Norteamericana o Inglesa de posguerra, fuera de todo chauvinismo idiota a Pappo se lo tendría que considerar The Godfather of Blues de la Argentina y Latinoamérica, por que violeros hay muchos y siempre ha habidos buenos, pero él señoras y señores fue el primero.

    Tiempo después cuando yo ya había formado Los Mentales con Juan Rodriguez y Rubén Biscione, ,Los Abuelos, de ese primer disquito con Pomo, ya no existían como banda, es que la mayoría eran tipos muy delirados cosa que no les ayudó a tener continuidad, pero eso que llegaron a grabar con un gran despliegue de músicos de estudio, fue realmente algo bastante progresivo para la época, aunque me parece que nunca llegaron a presentarse en vivo.

    Enseguida Pappo empezó a tocar con la Conexión Nro 5 de Carlos Bisso donde estaba el Cuervo y así fue como el Carpo empezó a ser escuchado masivamente como uno de los guitarristas más capos de la escena de entonces. Estábamos a finales de 1968 y la llama de popularidad de Los Gatos aún seguía encendida. Su guitarrista, el capricorniano Kay Galiffi se va a vivir a Río de Janeiro dejando el puesto vacante. Después de algunas tratativas apresuradas Norberto Pappo Napolitano entra a Los Gatos en su reemplazo dándole un nuevo sonido y estética al grupo.

    Aunque por cuestiones de amistad y otras yerbas a Litto Nebbia le hubiera gustado muchísimo más que hubiera sido yo ese reemplazante, pero no se dio porque como guitarrista nunca pasé de ser un buen arpero ;-))) (mi otro yo todavía me lo sigue reprochando). Con Pappo nunca pude grabar nada que haya quedado para la historia, aunque tuvimos oportunidades nunca se nos dio completa. Estuve a punto en el 74 en un proyecto de estudio junto con otros músicos como la sección de vientos de Alma y Vida con Bernardo Baraj a la cabeza entre otros, que ficticiamente Jorge Alvarez me iba a producir. Mi detención y caída en chirona lo impidieron. Solo me queda como testimonio muchísimas zapadas con el Carpo en virtuosas improvisaciones con Litto al bajo y el también desaparecido maestro baterista Lopecito además de otros músicos en zapadas que Billy Bond siempre tuvo el talento y la inteligencia de organizar para que se encontraran los músicos en diferentes antros de la noche de Buenos Aires, casi al mismo tiempo de los primemos discos de Pappos Blues, además de esa pequeña participación que tuve en Rock de La Mujer Perdida de los Togas donde también estuvo él con su Les Paul negra cantora.

    Mi último encuentro con Pappo lo tuve aquí en Hamburgo a finales de los 70 creo. Me llamó una noche de un teléfono público bastante perdido, había conseguido mi número por una conocida en común, acababa de llegar de Londres donde había tenido un kilombo groso con los Hell Angels. El Pappo que me encontré ya no era el que había dejado en Buenos Aires. Tenía cierto nerviosismo violento en la mirada que por momentos me confundía, pero enseguida nomás retomábamos como en antaño. Me había contado que su popularidad en Argentina había aumentado un montón, y aunque mucha pelota no le di en ese aspecto, nos contactamos otra vez como en las viejas épocas. Estaba parando en la casa de una alemana que laburaba en la zona portuaria de St. Pauli, por donde pasaron Los Beatles en su momento. Por aquella época todavía no estaban los CD´s, lo fui a visitar con una pila de discos para curtir. Se copó principalmente con uno doble en vivo de George Benson en el que toca el pianista argentino Jorge Dalto que al final le regalé. Se puso a tocar arriba de Benson, subiendo y bajando por el diapasón, los glisandos, haciendo ritmo, deslumbrándome otra vez. Después lo llevé a algunos lugares de la noche de ésta ciudad. Le presenté algunos músicos relativamente grosos de la escena de Hamburgo que andaban más o menos por donde andaba él en estilo y pasión. Incluso estuvo algunos días ensayando con una banda de Rhythm and Blues, que al final no llegaron a presentarse por su imprevista partida. Todos se quedaron encantados por su forma de resolver cualquier situación en las Sessions.

    Una mañana de nevada de febrero al salir con dos amigas de Zero, un Club del centro de aquí que ya no existe, subimos a un bus para ir a mi casa. En la estación siguiente subieron los controladores que acá son todos karatekas, no teníamos tikets y se armó la podrida; fundamentalmente por mí actitud tal vez agresiva de no entregarles mi pasaporte y posiblemente también por alguna putiada en criollo que ellos me cazaron al vuelo como desacato a la autoridad. Aunque si se hubiera tratado de efectivos de la policía Argentina, posiblemente no me hubiera hecho tan el macho.

    La cosa que ya en la Estación Central subieron cuatro canas más, nos esposaron y nos llevaron al departamento central, donde nos fotografiaron y engaloyaron en diferentes celdas de dos x dos, una al lado de la otra. Antes de dormirnos hablamos muchísimas cosas del pasado, escuchando sólo el eco de nuestras voces, por los pasillos de la gran jaula blanca; puteando y cagándonos de risa por algunas ocurrencias surrealistas barriobajeras para así darnos fuerzas mutuamente (Que regreseta Dany!!) todavía me suenan sus palabras .., a las 24 horas imprevistamente y gracias a una de las minas que estaba con nosotros en el bus, que se hizo responsable de nuestras suertes, nos largaron con la resaca de la borrachera del día anterior como a dos perros salvajes indeseables, prometiéndonos de que la próxima vez no la sacaríamos tan barata. Habremos estado tal vez una semana juntos deambulando por esta ciudad. Hasta que su novia, que según me había dicho era la hija del dueño de no me acuerdo que diario argentino, le envió un Ticket de avión-Hamburgo-Frankfurt-Buenos Aires- Estuvimos en el aeropuerto tomando café sin hablar un buen rato y en un momento dado se levantó me dio un abrazo y se borró entre el montón de gente. Me había prometido escribir pero jamás lo hizo.

    Siempre pensé que una noble forma de morir podría ser de un infarto violento sobre un escenario al repalo y “a tomar por culo el mundo” como lo haría gustoso un renegado rocker español. El carpo no se pudo dar ese gusto de hereje sublimado, pero se desprendió de la vida terráquea con todas las de su ley, al remango con una Harley Davidson, un lujo que no todos los mortales se pueden dar, entregado como siempre lo estuvo a la velocidad, una de sus debilidades, una noblísima forma de matarse para que lo lloren los que lo amaron de verdad. No murió sobre un escenario electrocutado por los decibelios de su pasión. Se fue sin avisar montado en su fierro como tiene que ser. En todo caso muere para la posteridad y después de haberse dado el gusto de ser uno de los personajes más significativos del rock vernáculo. Que su alma esté en Paz por los siglos de los siglos y que no deje nunca de tocar en la eternidad imaginaria del más allá. Los que aquí quedamos ya nos vamos a enterar cuando nos toque el turno.

Chaú Pappo, nunca me voy a olvidar de tu piecita milagrera del barrio de Paternal ...




Nota: Daniel Irigoyen
Ciudad de Hamburgo 26 de febrero 2005.


Nota de Redacción: El Autor de la nota, fue integrante de Los Mentales (1968-1970).
El texto pertenece al libro "Despojando Sueños - El Viaje de los 60" de proxima aparición.
Más información en: www.danielirigoyen.com













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